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"Mucho más que un plato de comida": Mides inauguró el primer comedor comunitario

El funcionamiento y la elaboración de alimentos del comedor comunitario está a cargo de cooperativas integradas por personas que estuvieron en situación de calle, privación de libertad y mujeres jefas de hogar. Mides prevé replicarlo en otras zonas.

El Instituto Nacional de Alimentación (INDA), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), inauguró formalmente este lunes 27 de abril el primer comedor comunitario del país, ubicado en la esquina de Buenos Aires y Maciel, en Ciudad Vieja. El espacio, que funcionó históricamente como pulpería, fue reconvertido en un punto de encuentro barrial que busca resignificar su valor patrimonial a partir de una propuesta centrada en la alimentación y la participación.

El comedor, denominado “El Hacha”, ya venía operando desde febrero, pero su apertura oficial contó con la presencia de autoridades y participantes. Según se informó, el dispositivo no se limita a brindar comida, sino que integra instancias de acompañamiento, formación y actividades abiertas a la comunidad.

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Hacia una transformación del sistema de comedores

La directora del INDA, Micaela Melgar, destacó que se trata de la primera experiencia bajo un modelo de gestión orientado a promover la convivencia y el aprendizaje colectivo. En esa línea, explicó que el organismo impulsa una transformación del Sistema Nacional de Comedores, con el objetivo de superar una respuesta centrada exclusivamente en la emergencia alimentaria.

“El desafío es garantizar el derecho a la alimentación adecuada sumando capacidades de las organizaciones sociales y de las propias personas. No se trata solo de asegurar un plato de comida, sino de generar dignidad y oportunidades”, afirmó.

La iniciativa se integra a la red de servicios del INDA en Montevideo, donde actualmente funcionan 17 dispositivos de alimentación que atienden a unas 15.000 personas por día. Con este nuevo espacio, el departamento alcanza su séptimo comedor.

Por su parte, el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, subrayó que la propuesta apunta a dejar atrás un enfoque asistencial tradicional. “No se trata de beneficiarios, sino de participantes protagonistas de sus propios procesos. Las personas no son solo un conjunto de necesidades, también son capacidades, potencialidades y posibilidades”, sostuvo.

Un modelo de gestión inédito

Lo novedoso de esta propuesta, que actualmente atiende a unas 80 personas, es que inauguró un modelo de gestión inédito en el país: el funcionamiento del comedor y la elaboración de alimentos está a cargo de las cooperativas de trabajadores y trabajadoras Gastrovida y Construyendo Puentes Dignos, integradas por exprivados de libertad, personas que estuvieron en situación de calle y mujeres jefas de hogar.

Desde el Mides, explicaron que este modelo de gestión busca fortalecer la economía social y generar oportunidades de inclusión y reinserción laboral.

Además del acceso a la alimentación, el espacio ofrece orientación laboral mediante talleres de reconstrucción de trayectorias, elaboración de currículum y preparación para entrevistas. También se promueve el desarrollo de emprendimientos a través de herramientas de formalización y capacitación, junto con iniciativas culturales vinculadas a la memoria del lugar y del barrio, como la elaboración de un libro comunitario de recetas tradicionales.

El modelo de trabajo propone un abordaje personalizado, con acompañamiento “uno a uno” de las trayectorias de vida de los participantes, con el objetivo de facilitar su acceso a oportunidades educativas y laborales.

Desde el Mides se enmarca esta experiencia en una estrategia más amplia que concibe la alimentación como un eje de igualdad y justicia social, y que busca fortalecer la red de protección social desde una perspectiva de derechos, participación y desarrollo comunitario.

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