“Nos manifestamos para expresar nuestro dolor y exigir justicia por:
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nuestras asesinadas
nuestras desaparecidas y presas políticas en la última dictadura militar que aún esperan por justicia
las desaparecidas en democracia
las sobrevivientes de violencia sexual, de trata y tráfico
y las diferentes violencias que se ejercen sobre nuestras cuerpas: en la calle, en lo doméstico, laboral e institucional».
Señala más adelante que “esta rabia y dolor lo transformamos juntas en acción política. Porque el patriarcado está obsoleto, vamos a parir un nuevo sistema que esté a favor de la vida, de nuestras vidas en equilibrio con nuestros territorios”.
Repudiaron el accionar de la Policía que “nos viola y agrede, haciendo uso de la impunidad que le otorgan nuevas leyes”.
A los políticos “les decimos que sin educación no hay transformación”.
Para eso exigen acceso a la educación sexual integral con perspectiva de género en todos los niveles de la educación y reclaman “por nuestra vida y por la de nuestras hijas e hijes, cuya integridad se ve comprometida por varones agreden a sus madres, que son negligentes y que deciden no asumir sus responsabilidades económicas y afectivas. Un violento no será jamás un buen padre”.
Más adelante se exige el reconocimiento al trabajo no remunerado que “implica el cuidado y sostenimiento de la vida, sin nosotras no hay sistema productivo ni reproductivo”.
Finalmente expresan su deseo de “un mundo más equitativo, queremos comunidad que ponga en el centro la vida, queremos vínculos solidarios y empáticos”.