El legislador frenteamplista relacionó esas perspectivas internacionales con el hecho de que “en estos días han surgido lógicamente” en Uruguay “propuestas de socorro, de ayuda”, siendo “la mayoría muy dignas”, como la “del PIT-CNT”, pero aun así “apenas hablamos de la gente que vive haciendo trabajos de cuentapropista (…) sin ningún tipo de socorro”. Es que en esta situación “los reclamos sobran” y “el propio gobierno nos acaba de confesar” que “lo que ha comprometido” en recursos contantes para enfrentar esta emergencia “anda por 400 millones de dólares y esta farra recién empezó”. “Y son gastos sin retorno y que hay que hacerlos”.
De ahí que “nuestra preocupación no era reclamar” sino establecer “de dónde se saca, cómo se saca y las consecuencias que pueden tener las distintas variables para lo que viene, y esto es lo más difícil de ver”.
En ese punto, destacó las actitudes solidarias y compasivas de personas, organizaciones sociales y empresas, valorando que “esto es grandioso desde el punto de vista humano y práctico, pero no nos auto-engañemos” porque “esto no se remienda con caridad” sino tomando “el amargo camino de decisiones de carácter político” orientadas a que “los que medianamente tienen un ingreso acomodado, colaboren, sin pedir mucho por cabeza pero pidiéndoles un poco a todas las cabezas que pueden, a todas”, puntualizó.
Si este es un drama de todos, y hablamos de solidaridad, es lo lógico que los hombros más fuertes pongan algo, todos”, remarcó Mujica.
Según Mujica, de no optarse por esa asunción de compromiso por las personas y sectores más pudientes, “el gobierno tiene cuatro caminos” para poder disponer de “esos recursos” financieros indispensables para enfrentar esta situación. “El primer camino que anda flotando, y es obvio, es jugar a la inflación, ajustando los salarios por abajo”, camino abierto de hecho “antes que se desatara esta crisis”, ya que “por la movida del dólar” desde el 1 de marzo “el promedio de los salarios y jubilaciones perdió el 10, 12%”, anotó. “Otro camino que tiene” para seguir el gobierno pasa por “consumir reservas” del Banco Central, opción que “tiene límites” de disponibilidad actual pero además puede “crear una ecuación de deuda y disponibilidad efectiva que nos acogote y obligue a pagar intereses cada vez más altos”. “La otra variable” consiste en “endeudarse, endeudarse más, pero solo para cubrir el gasto, y esto sería penoso”, tanto como endeudarse para comer.
No obstante, apuntó el senador del Espacio 609, “todos estos caminos tienen la peculiaridad de que en el fondo van a recaer sobre el poder adquisitivo del salario”, por lo que “hay que plantearse el amargo camino de dónde se saca, cómo se saca y cómo nos perjudica menos a los sectores más humildes en el mediano plazo. Es por esto que planteé” hacer “una gigantesca vaca que incluya a todos; no hablé de salario, hablo de ingreso”.
Para generar ese aporte financiero que no golpee aún más a los más vulnerables, “toda esa clase media acomodada hacia arriba tiene que contribuir, tiene que poner algo, no mucho para castigarla, pero sí a muchos, a todos” porque “no se les puede pedir sacrificio a los pobres”.
Se trata de que quienes viven más holgadamente y con más recursos “amainen un poco en sus gastos y le den un respiro a la Nación (…) para que el Estado pueda seguir adelante con esta campaña y redistribuir, y que ese costo no se transforme en más endeudamiento.
No obstante, remarcó, “no veo otro camino que la solidaridad interna de los brazos fuertes, de los lomos fuertes, un poquito todos” de aporte en dinero, ya que “existen vastísimos sectores que les va bien, tienen ingresos importantes y algo pueden aportar. No quiero nombrar quiénes, pero cualquiera que piense un poco se da cuenta”. “Es la hora de la solidaridad, porque de lo contrario, el costo será enorme” y es de Justicia que “la masa de trabajadores más humildes” de nuestro país “no termine solventando esta desgracia que nos ha caído encima”, concluyó.