Manifestó que “han aparecido las ollas populares como hongos, pero no las inventó el Espíritu Santo, sino la necesidad de mucha gente que en un abrir y cerrar de ojos se quedó sin ingresos”.
“No me vengan con que a la gente le gusta hacer una cola para que le den un plato de polenta. Lo hace por necesidad, porque no tiene más remedio”, indicó.
El exmandatario agregó que tal situación refleja que “la ayuda del Estado es poco significativa y por ello la gente hace todo lo que puede solidariamente”.
Pero remarcó que si bien la ayuda es poco significativa, “no lo es por maldad, sino por una cuestión de ideas”.
“No se quiere afectar la capacidad de ahorro de la gente de altos ingresos y tampoco se quiere tocar al capital, porque se piensa que eso es imprescindible como señal de confianza para que invierta cuando pase esta pandemia y contribuya a reflotar la economía”, indicó.
“Tampoco se quiere usar la capacidad que el Uruguay tiene de préstamos del exterior, no se quiere arriesgar el grado inversor”, sentenció el expresidente.