La situación llamó especialmente la atención porque Hakimi nació y creció en Madrid y se expresa con fluidez en español. Aunque intentó responder en ese idioma, finalmente terminó hablando en inglés ante la insistencia del oficial encargado de la conferencia.
En esa misma comparecencia, el brasileño Vinícius Júnior pidió al periodista de DAZN Sergio Quirante que le formulara la pregunta en español. Sin embargo, el cronista explicó que el protocolo no se lo permitía y terminó haciendo la consulta en inglés.
Por "cuestiones de traducción"
Un día después se registró un tercer episodio en Dallas, durante la previa del partido entre Países Bajos y Japón. Un periodista mexicano preguntó en español a Frenkie de Jong, quien domina ese idioma, pero nuevamente el moderador intervino para indicar que las preguntas debían hacerse únicamente en inglés, japonés o neerlandés. El mediocampista neerlandés manifestó que no tenía inconvenientes en responder en español, pero la organización mantuvo la negativa por cuestiones de traducción.
Hasta ese momento, el protocolo habitual de la FIFA solo garantizaba preguntas en inglés y en los idiomas oficiales de las dos selecciones participantes, con la posibilidad de que cada federación solicitara idiomas adicionales. En consecuencia, el español estaba asegurado únicamente cuando jugaban países como España, México, Argentina, Colombia, Uruguay, Ecuador o Paraguay.
La controversia resultó especialmente llamativa debido a que México es uno de los tres países anfitriones del Mundial y el español es, además, el segundo idioma más hablado en Estados Unidos, con unos 57 millones de hablantes.
Intérpretes a partir de ahora
Tras las críticas, la FIFA notificó a los oficiales encargados de las conferencias que deberán permitir preguntas y respuestas en español. Además, incorporó intérpretes en varios partidos, entre ellos Alemania-Curazao, Países Bajos-Japón, Suecia-Túnez y Costa de Marfil-Ecuador.
Asimismo, el español volvió a aparecer entre las opciones de traducción disponibles en la aplicación destinada a los medios acreditados, poniendo fin a una polémica que había generado fuertes cuestionamientos a la organización del Mundial 2026.