También prometió una "reindustrialización" del país para dejar de depender de terceros países, sobre todo en el sector de combustibles y soberanía energética.
Da Silva llamó a construir un Brasil "para todos" y criticó el uso de la máquina pública en las elecciones, en alusión al candidato derrotado Jair Bolsonaro.
"Si estamos aquí es gracias a la conciencia política de la sociedad brasileña y al frente democrático que hemos formado. La democracia fue la gran vencedora, superando la mayor movilización de recursos públicos y privados jamás vista; las amenazas más violentas a la libertad de voto", resaltó.
“Destrucción nacional”
Lula no citó directamente al presidente Jair Bolsonaro, pero se refirió a su gobierno como un momento de "devastación y destrucción nacional". También se refirió indirectamente al expresidente al hablar de la pandemia del covid-19, resaltando que los casi 700.000 muertosde Brasil están por encima de la media por habitantes de otros países.
Lula atribuyó ese desastre al pasado gobierno "oscurantista".
"Las responsabilidades por ese genocidio no deben quedar impunes", aseveró.
El nuevo presidente resaltó que no quiere revanchismo pero que quienes cometieron errores tendrán que asumir sus actos ante la ley.
Volver al mapa
Lula también habló de volver a colocar a Brasil en el mapa, y subrayó especialmente la necesidad de trabajar en favor de la integración latinoamericana "a partir del Mercosur, de la revitalización de la Unasur".
"Tenemos que romper el aislamiento al que el país fue sometido en los últimos tiempos", dijo el presidente, y citó, entre otras urgencias, la necesidad de revitalizar el grupo BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica).
"Podremos reconstruir el diálogo altivo y activo con EEUU, la Comunidad Europea, China, los países de Oriente y otros actores globales, fortaleciendo los BRICS y la cooperación con los países de África y rompiendo el aislamiento al que el país fue relegado", dijo Lula ante los congresistas.
Lula añadió que Brasil tiene que ser "dueño de sí mismo, dueño de su destino" y que tiene que volver a ser un país soberano.
"Con soberanía y responsabilidad seremos respetados para compartir esa grandeza con la humanidad, solidariamente, jamás con subordinación", destacó.
Agradeció a los socios políticos que le apoyaron en la pasada campaña electoral, y asumió que su triunfo se debió a esa alianza, que fue más allá del PT y del espectro de la izquierda.
Luiz Inácio Lula da Silva asumió este 1 de enero la Presidencia de Brasil en presencia de al menos 53 delegaciones extranjeras de alto nivel, incluyendo 17 jefes de Estado y de gobierno, y con una gran celebración popular que reunió a unas 300.000 personas.
(En base a Sputnik)