En Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala y Honduras el tope es de 60 o más horas, y en El Salvador y Perú simplemente no hay límite. Se trata aquí de las semanas, distintas a las ordinarias, en las que por razones específicas se autoriza un tiempo extraordinario de labor.
Sin embargo, en la práctica se trabaja menos, pues el promedio regional está en 39,9 horas, más que en Europa occidental, América del Norte y África (entre 37,2 y 38,8 horas), pero menos que en los Estados árabes y del Pacífico y Asia, donde se labora con promedios entre 44 y 49 horas semanales.
Los datos de la OIT mostraron que en el año 2016 en América Latina los trabajadores hombres laboraron 44,9 horas semanales en promedio y las mujeres 36,3, una reducción de 1,7 horas respecto a cifras de 2005 en el caso de los hombres y de media hora en el caso de las mujeres.
Entre los trabajadores domésticos, la merma fue de 3,3 horas entre los hombres y de más de cinco horas entre las mujeres (de 38,1 a 32,9 horas), lo que se atribuye en parte a que después de 2005 avanzó la legislación para equiparar en tiempo de labor de las trabajadoras domésticas con el resto de trabajadores.
Países con jornadas más cortas
Algunos países cuentan con jornadas laborales más cortas de las 40 horas semanales. Es el caso de Australia, donde la jornada laboral es de 35 horas semanales. En este país además los empleados tienen cuatro semanas de vacaciones anuales retribuidas.
En Francia la jornada laboral también es de 35 horas semanales. Por lo general la semana laboral va del lunes a viernes, con un horario entre las 8:30 o 9:30 hasta las 5:30 o 6:30 de la tarde. La duración legal del descanso del mediodía es de 45 min, pero es frecuente que alcance una hora.
En Bélgica la jornada laboral también es de 35 horas a la semana. Además, en este país se decretó que los trabajadores pueden tener un “año sabático”, aunque los empleados no reciben un salario completo en ese año, si tienen una ayuda para mantenerse.
Fuente: Con información de IPS