Más allá de las diferencias puestas de manifiesto, era de público conocimiento que Duarte continuaba alojada en la legación argentina, apunta el texto de la Cancillería.
El documento indica que la salida de la exministra de la embajada ocurrió sin el conocimiento de su personal y fue informado oportunamente a las autoridades ecuatorianas.
Además, precisa que no existe norma internacional alguna que obligue a los diplomáticos argentinos a ejercer custodia sobre Duarte.
El profundo aprecio al pueblo ecuatoriano no variará con esta situación coyuntural. Sin embargo, en modo alguno se entiende que se pretenda atribuir a un accionar expreso de nuestro gobierno que la persona mencionada haya podido, por inoperancia de las autoridades ecuatorianas, circular y partir hacia el extranjero eludiendo los sistemas de control, indica.
Lamentando la incomprensible solicitud de retiro del embajador Fuks, se decidió adoptar por nuestra parte la misma medida. Seguiremos actuando en el marco del respeto de las normas internacionales y estaremos siempre dispuestos a dialogar para encontrar respuestas con el objetivo permanente de fortalecer nuestras relaciones, concluye.