En definitiva, el desafío máximo es vencer la resistencia de las cámaras empresarias que, representadas en el Parlamento por Juntos por el Cambio (JxC), rechazan cualquier iniciativa en ese sentido. Por el contrario, impulsan una reforma laboral que, entre otras cosas, eliminaría los convenios colectivos (acuerdos entre sindicatos y empleadores por rama o actividad) y la indemnización por despido.
En un año electoral, con un oficialismo que no cuenta con mayoría en ambas cámaras, la reducción de la jornada laboral deberá sortear varios obstáculos.
Proyectos a la espera
En el oficialismo, el diputado del Frente de Todos, Hugo Yasky, titular de la CTA, pretende bajar el máximo semanal que rige en la ley actual de Contrato de Trabajo, de 48 a 40 horas, aplicando el modelo que ya fue aprobado en Chile.
Sin embargo, otros proyectos de la misma fuerza, como el del senador Mariano Recalde, lleva el tope semanal a 36 horas con el objetivo de fomentar la semana laboral de cuatro días.
El diputado Eduardo Valdés sugiere en su proyecto un máximo de 30 horas de trabajo por semana, un proyecto que se asemeja al presentado por el Frente de Izquierda.
"La reducción de la jornada laboral sin reducción salarial no sólo es posible sino también beneficiosa. Es un debate que debe tener lugar en el Congreso de la Nación y es el primer paso para modificar la realidad hacia una sociedad más justa", señala el documento elaborado por Valdés.
Además, señala que la jornada actual "es de las más largas del mundo y se instauró hace casi cien años, cuando la realidad del trabajo era muy distinta".
Con la digitalización del trabajo en múltiples áreas del mundo productivo, del comercio y los servicios, el régimen de 48 horas semanales queda vetusto, y solo beneficia al sector empresarial, según el planteo de la potencial ley.
Un debate urgente
La ministra de Trabajo, Raquel 'Kelly Olmos, expresó su apoyo al reclamo de las centrales sindicales y pidió un "debate urgente" en el Congreso.
Para la funcionaria, el tema "merece insertarse en el debate nacional", dijo en diálogo con El Cronista.
En el acto del 1 de mayo, la CGT emitió un comunicado bajo el título "Estamos a tiempo". En el documento, la mayor central sindical de Argentina señaló que se pondría "al frente de discutir un modelo de relaciones laborales que nos coloquen en un mundo que debate la reducción de la jornada de trabajo como medio de generar más empleo y distribuir mejor el beneficio extraordinario del capital".
Para alcanzar esa meta, será clave apresurar el debate en el Congreso antes de octubre, ya que, en caso de una victoria de la derecha en las elecciones, es probable que los proyectos queden trabados, y que el nuevo Gobierno impulse el avance de proyectos que, en líneas generales, proponen flexibilizar el mundo del trabajo, contrariamente a lo que impulsa hoy el oficialismo.
Según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), América Latina es una de las regiones con jornadas laborales más extensas: Brasil, El Salvador y Guatemala trabajan por ley entre 42 a 45 horas semanales; mientras que Argentina, Bolivia, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, México y Colombia, 48 horas.
Chile se sumó recientemente a Ecuador y Venezuela como los únicos países de América Latina en lograr las 40 horas semanales de trabajo, el promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
(Vía RT)