El ente diplomático ruso afirmó que se toman "todas las medidas pertinentes para garantizar la seguridad de connacionales en Siria".
"Las bases militares rusas en el territorio de Siria están en alerta roja. Por el momento, no hay amenazas serias a su seguridad", puntualizó.
Según el comunicado, Moscú mantiene contactos "con todos los grupos de la oposición siria".
"Instamos a respetar las opiniones de todas las fuerzas etnoconfesionales de la sociedad siria, apoyamos los esfuerzos para iniciar un proceso político inclusivo sobre la base de la resolución 2254 aprobada de forma unánime por el Consejo de Seguridad de la ONU", declaró el Ministerio de Exteriores ruso.
La Cancillería expresó la confianza en que la ONU y todos los actores interesados tomarán en cuenta estos planteamientos, particularmente, a la hora de implementar la iniciativa del enviado especial de las Naciones Unidas para Siria, Geir Pedersen, para organizar sin dilación unas negociaciones inclusivas entre las partes sirias en Ginebra.
Ofensiva en Siria
El pasado 27 de noviembre, una amplia coalición de grupos armados de la oposición siria lanzó una ofensiva sorpresa a gran escala contra el Ejército regular desde el noroeste.
En menos de dos semanas, las fuerzas antigubernamentales se hicieron con el control de varias ciudades importantes como Alepo, Hama y Homs y entraron este domingo en la capital, Damasco, donde proclamaron la caída del gobierno de Bashar Asad.
Según diversas fuentes, el mandatario sirio huyó de Damasco y se encuentra en paradero desconocido.
La ofensiva relámpago contra el gobierno de Bashar Asad fue liderada por el grupo Hayat Tahrir al Sham.
(Sputnik)