“Se ha cometido un error histórico”, dijo y agregó que esa determinación significó un atentado a la cultura de los pueblos originarios y una violación a su soberanía.
Choquehuanca señaló como “injusta la fabricación de consentimiento” de rechazo al consumo de la hoja de coca natural y la destrucción de su imagen a escala mundial.
Esa situación, dijo, derivó en una discriminación de legítimos derechos de industrializar y comercializar la hoja de coca natural por parte de los pueblos.
De acuerdo con la autoridad, la normativa vigente entorno a la hoja de coca es “injusta”.
“Cuando se cae la cortina de mentiras sobre la hoja de coca, es momento de liberar la verdad y lograr que la humanidad conozca la verdad sobre la sagrada hoja de coca”, remarcó.
Advirtió que no es posible que la desinformación sobre lo que “no es la hoja de coca” y los efectos que no genera en el organismo humano se impongan a la verdad.
Remarcó la “urgente necesidad de revisar y actualizar los textos de la normativa de la Convención de 1961”.
Choquehuanca, en ese marco, invitó a los países miembros del foro a acompañar el proceso de examen crítico de la actual clasificación de la hoja coca como estupefaciente en la Lista 1 que iniciará Bolivia a la luz de las evidencias científicas actuales, metodologías objetivas y comprobables de la entidad técnico-científico de la Organización Mundial de la Salud y el Comité de Expertos en Farmacopea.
Recordó que los éxitos y logros alcanzados por Bolivia en la lucha contra el narcotráfico guardan relación con su modelo de control social que le ha permitido ser el único país que logró estabilizar la superficie de hectáreas de hoja de coca en la región, entre otros compromisos internacionales alcanzados.