Bolsonaro lideró la votación durante la mayor parte del tiempo y llegó a estar con cuatro puntos porcentuales de ventaja, y Lula tan sólo apareció en el primer lugar con el 70 por ciento de los votos escrutado y terminó venciendo con una ventaja de cinco puntos.
Bolsonaro citó las elecciones de 2014, en las que la ahijada política de Lula, Dilma Rousseff, venció al centrista Aecio Neves por una estrecha diferencia y tras igualmente comenzar perdiendo, y recordó las sospechas de fraude que surgieron entonces.
"Hasta el gráfico de la evolución (del escrutinio) teniendo en cuenta el porcentaje de votos que era computado mostró una figura geométrica uniforme, muy típica de algoritmos y muy parecida a la de 2014, cuando Aecio Neves fue derrotado", manifestó.
El jefe de Estado también cuestionó a las encuestadoras, que llegaron a prever la elección de Lula en la primera vuelta, y las acusó de haber intentado manipular a los electores.
Las últimas encuestas antes de las elecciones preveían que Lula obtendría más de la mitad de los votos y le sacaría una ventaja de 14 puntos a Bolsonaro, y ninguna percibió la fuerza que tuvo el jefe de Estado.
"Fue un escándalo lo de los sondeos, que realmente influyeron en el resultado de las elecciones. Todas las encuestas se equivocaron y eso induce al elector a votar en el que las lidera. Todos se equivocaron contra mí. Está claro que fue de mala fe para atender intereses de quien financiaba las encuestas", afirmó.