Los jueces estuvieron de acuerdo con la Fiscalía en que la trama golpista se inició en 2021, con Bolsonaro en el Gobierno y subió de intensidad tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
Golpe de Estado fallido
La estrategia culminó con el intento frustrado de golpe de Estado, que se vivió en Brasilia el 8 de enero de 2023, cuando miles de bolsonaristas radicales invadieron las sedes del Congreso Nacional, el Tribunal Supremo y el Palacio del Planalto (sede del Gobierno).
Además de Bolsonaro también fueron imputados siete de sus colaboradores más cercanos, que según la investigación integraban el "grupo crucial" para perpetrar la ruptura institucional.
Entre ellos están el exvicepresidente y exministro de Defensa Walter Braga Netto (preso de forma preventiva desde hace meses) y el teniente coronel Mauro Cid, exsecretario personal de Bolsonaro, que con sus confesiones a la policía se convirtió en el principal delator y pilar de la investigación.
También fueron imputados el exministro del Gabinete de Seguridad Institucional, Augusto Heleno, el exministro de Defensa Paulo Sérgio Nogueira; el exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), Alexandre Ramagem y el ex comandante general de la Marina, Almir Garnier Santos.