La medida responde a una petición del Tribunal Superior de Justicia, que en 2024 determinó que la agencia regulase el cultivo de la planta, aunque exclusivamente con objetivos medicinales y farmacológicos.
El texto permite la comercialización de medicamentos para uso bucal, sublingual y dermatológico, ya que hasta ahora sólo estaban permitidos fármacos de uso oral e inhalatorio.
Otro de los cambios más importantes amplía el perfil de los pacientes que pueden usar medicamentos a base de cannabis con concentración de THC por encima del 0,2 por ciento.
Hasta ahora, sólo podían acceder a ellos pacientes en cuidados paliativos o en condiciones clínicas irreversibles o terminales; pero ahora, enfermos graves también podrán usarlos.
La Anvisa no tocó ningún punto respecto a la prohibición del cannabis como uso recreativo, por lo que la medida en ningún momento posibilita la legalización del consumo de marihuana en Brasil.
La ausencia de reglas para el cultivo del cannabis en Brasil dificultaba la investigación científica y el desarrollo de medicamentos nacionales.
Diversos especialistas señalaron en los últimos años la paradoja de que Brasil permitiera la importación de medicamentos a base de cannabis pero impedía la producción interna, favoreciendo al mercado internacional y estimulando disputas judiciales.
Finalmente, tanto empresas como asociaciones de familiares de pacientes que confían en las posibilidades de la planta recurrieron a la Justicia y por eso en 2024 el Tribunal Superior ordenó a la Anvisa que regulara el sector.