El nuevo vehículo, a base de hidrógeno verde, solo genera agua y calor como únicos residuos, dejando atrás las emisiones contaminantes. Además, el bus tiene una autonomía de hasta 400 kilómetros y puede llevar a 47 pasajeros más el conductor.
Santiago de Chile cuenta con más de 2.000 buses eléctricos, lo que equivale al 31% del total de sus vehículos y vuelve al país el dueño de la segunda flota más grande del mundo, después de China.
La reducción de la emisión de gases contaminantes se vuelve cada vez más evidente y en 2022 un estudio realizado por el Ministerio chileno de Medio Ambiente reveló que un 60 % de usuarios y un 75 % de conductores aseguran que los niveles de ruido disminuyeron.