La defensa de Dani Alves continúa firme con su argumento: sí existieron relaciones sexuales, pero siempre fueron consentidas. Para eso, se apoyan en la existencia de flujo vaginal en la supuesta víctima, que confirmaría su aceptación del coito. Una teoría que ahora la ciencia ha tirado por tierra.
Y es que los expertos han calificado esta defensa de denigrante para la víctima, a la vez que ridícula. Aseguran que existe la creencia generalizada de que el hecho de que no existan heridas o desgarres indica que hubo consentimiento. Sin embargo, en muchas ocasiones se trata de una reacción fisiológica del cuerpo para sobrevivir.