Los pastores Gilmar Santos y Arilton Moura, que no ocupaban cargos en el gobierno, son acusados de haber negociado y hasta pedido coimas en oro a alcaldes para liberar fondos públicos para obras en guarderías, escuelas, y compras de equipos tecnológicos.
En su momento el presidente defendió a su ministro, hasta que la presión dentro del propio oficialismo lo llevó a destituirlo. Llegó a decir que ponía “la cara en el fuego” por él y acusó de “cobardes” a quienes difundían información en su contra.
En cambio, este miércoles Bolsonaro dijo que Ribero “es responsable de sus acciones” y que la detención es “una señal de que la Policía Federal está actuando”. En entrevista con radio Itatiaia, el presidente señaló sobre su relación con el extitular de Educación: “Tengo 23 ministros, tengo más de 100 secretarios, más de 20.000 puestos de comisión. Si alguien hace algo mal, ¿me culparán?”.