"No. El presidente Donald Trump no ha lanzado una bomba nuclear sobre Brasil, todavía", escribió Eduardo en redes sociales, compartiendo un video del comentarista pro-Bolsonaro Paulo Figueiredo, nieto del exdictador João Figueiredo y aliado de la extrema derecha en Estados Unidos.
Sabotaje desde EE.UU
En el video, Paulo Figueiredo afirma que él y Eduardo Bolsonaro están comprometidos a impedir cualquier intento de negociación en Estados Unidos que no implique una amnistía amplia, general e irrestricta para el expresidente. "La diferencia es que uno es hijo del expresidente y el otro ya goza de enorme credibilidad aquí", dijo Figueiredo, refiriéndose a sí mismo.
Las declaraciones de Eduardo Bolsonaro se producen mientras el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva,busca un acercamiento con las autoridades y líderes empresariales estadounidenses para mitigar el impacto económico del nuevo impuesto de Trump. Las negociaciones están lideradas por el vicepresidente y ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC), Geraldo Alckmin, y el gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas (Republicano).
En la interna, la iniciativa del hijo del expresidente se interpreta como un intento de sabotear cualquier solución institucional al impasse comercial. Al vincular la crisis arancelaria con la agenda de amnistía, Eduardo transforma un problema diplomático en una herramienta de presión política sobre el Supremo Tribunal Federal (STF) y el Palacio de Planalto.
Pensando en 2026
La estrategia también busca mantener la cohesión entre los partidarios más fieles del bolsonarismo, en medio del creciente aislamiento político del expresidente. Al posicionarse como un puente hacia Trump y los influyentes de extrema derecha en Estados Unidos, Eduardo busca proyectar prominencia internacional y allanar su camino hacia la carrera presidencial de 2026.