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Cese del fuego y desbloqueo naval: Irán se comprometió al fin inmediato de las operaciones militares en varios frentes, incluido el Líbano. En contrapartida, EE.UU. dispuso levantar el bloqueo naval, aunque la apertura total del estratégico estrecho de Ormuz se resolverá mediante un "diálogo regional" para evitar futuros cierres.
Alivio económico para Teherán: Ambas potencias coincidieron en la aprobación de exenciones a las sanciones estadounidenses para permitir que Irán reactive sus exportaciones de petróleo.
Fondos congelados bajo condición: Mientras medios iraníes afirman que el país recibirá miles de millones de dólares bloqueados por el solo hecho de firmar, la Casa Blanca desmintió esa versión. Altos funcionarios norteamericanos aclararon que Teherán solo accederá a esos fondos bajo un estricto "modelo de pago por desempeño" y que los beneficios económicos plenos estarán atados a un posterior acuerdo nuclear.
El factor nuclear: El principal desafío para las próximas semanas
El memorando funciona como un paraguas político para iniciar 60 días de intensas negociaciones técnicas. Desde Teherán confirmaron que la discusión sobre el programa nuclear debió posponerse para la etapa del acuerdo final, reconociendo que las exigencias actuales de Washington eran "inaceptables" en este momento.
Por su parte, la Casa Blanca fue tajante al asegurar que Estados Unidos no retirará el despliegue de sus fuerzas militares en la región hasta que no se consolide un tratado nuclear definitivo y verificable.
"Sabremos en las próximas dos o tres semanas si estos entendimientos se convertirán en un acuerdo real. Este avance cumple los objetivos y hace que Estados Unidos, nuestros aliados y nuestras tropas en la región estén más seguros", concluyó un alto funcionario estadounidense.