Washington quería demostrar que la reciente expulsión de diplomáticos estadounidenses de Rusia por "actividades subversivas no ha quedado sin respuesta", añadió el embajador.
"Es de destacar que cuando pedí durante una reunión en el Departamento de Estado que explicaran exactamente de qué se acusaba a nuestros colegas, los interlocutores no pudieron dar ningún argumento, a menos que se tenga en cuenta la referencia al hecho de que, dicen, las autoridades del país anfitrión no están obligadas a dar explicaciones. Por lo tanto, en realidad estamos ante una venganza banal que no honra la diplomacia estadounidense", afirmó Antónov.
El pasado 14 de septiembre, Rusia declaró personas "non gratas" a dos empleados de la embajada de EEUU en Moscú, Jeffrey Sillin y David Bernstein, a quienes dio un plazo de siete días para abandonar el país.
La cancillería rusa dijo que Sillin y Berstein llevaron a cabo actividades ilegales al mantener contacto con el ciudadano ruso Robert Shonov, acusado de cooperación confidencial con un Estado extranjero, por trabajar para dañar la seguridad nacional de Rusia a cambio de una compensación financiera.
(Sputnik)