Entre los principales daños causados por las medidas asociadas al bloqueo, el ministro cubano resaltó la imposibilidad de adquirir tecnología médica de origen estadounidense o con más del 10 % de componentes fabricados en Estados Unidos. Esta restricción ha obligado a Cuba a buscar estos recursos en mercados lejanos y, en muchas ocasiones, a través de intermediarios, lo que ha resultado en un aumento significativo de los precios.
Además, el ministro condenó la arbitraria inclusión de Cuba en la lista de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo, lo que ha llevado a la negación de transferencias bancarias hacia la Isla y ha limitado la capacidad de pago de contratos para la adquisición de recursos esenciales para el sistema de salud cubano.
A pesar de todos estos obstáculos, el sistema nacional de Salud de Cuba ha mantenido un compromiso inquebrantable con la solidaridad y la cooperación internacional.
Durante los últimos 60 años, más de 605,000 colaboradores cubanos han brindado atención médica en 165 naciones, demostrando el compromiso de Cuba con la salud global a pesar de las dificultades impuestas por el bloqueo económico de Estados Unidos.