En esa misma línea, Morales valoró la estrategia de comunicación del espacio político de Lula y ponderó la labor de figuras clave en el entorno digital, señalando que “Lula levantó el brazo de André Janones, el diputado que desafió la red de Zuckerberg con el segundo canal de WhatsApp de Brasil”. A su juicio, el escenario previo exigió un despliegue de alta complejidad política: “La lucha es tan desigual que Lula terminó ganando un partido imposible”.
El periodista también enfatizó el peso de los grandes conglomerados de comunicación en el desarrollo de la contienda electoral. En su análisis, advirtió sobre la influencia de estos actores y afirmó que “si no se peleaba contra el poder real de O Globo, diario maldito, y de Facebook, la historia hubiera sido diferente”.
Modelos en dísputa
Respecto al impacto de los proyectos conservadores en la sociedad, la columna trazó una distinción entre los modelos en disputa y el efecto de las decisiones electorales en la población. “Hay que ser más responsables, porque las derrotas de los que son como Lula, y acá los hay, traen demasiada hambre y muerte”, manifestó.
Finalmente, Morales encuadró el triunfo del PT dentro de una dimensión ética y afectiva para la izquierda regional, caracterizando a la militancia y a los sectores populares que respaldaron la candidatura. “Ganaron los buenos, no demos más vuelta”, afirmó en su editorial, concluyendo que “los buenos son los Lula, los que se atan al mástil de los sueños de la justicia, de la utopía, de la libertad del hombre”.