Los tres policías responsables de incautar el dinero, José Choque Cruz, Ramiro Calizaya Flores y Ángel Gutiérrez, ya están tras las rejas como medida cautelar, pero el enigma detrás del origen del dinero y su conexión con el narco uruguayo sigue sin resolverse.
El coronel Yerko Terán, Jefe de la Unidad de Patrullaje Rural (Umopar) de Chimoré, en el trópico de Cochabamba. Terán, quien actualmente se encuentra bajo arresto por una falta disciplinaria relacionada con este caso, teme por su vida debido a las implicaciones que sus acciones podrían tener en los intereses de Marset y sus conexiones.
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El oficial, que está siendo investigado por actuar como intermediario en la investigación del origen del dinero, enfatiza que su participación no implica que él sea el narcotraficante propietario del dinero. Su participación surgió cuando un "doctor Gutiérrez" se puso en contacto con él para denunciar el confiscamiento del millón de dólares. Posteriormente, la Policía recuperó $843.500 de la operación.
Las autoridades están investigando la conexión internacional del dinero, ya que se determinó que fue retirado de una agencia del banco Santander en Iquique, Chile. Se presume fuertemente que estos fondos están vinculados al tráfico de drogas y se destinaban a financiar actividades de narcotráfico en la zona del trópico de Cochabamba.
En este escenario, Sebastián Marset se convierte en una figura central en el enigma, con sus redes y actividades en Bolivia en el centro de la investigación.