Para lograr la investidura de un candidato, se requiere la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, que son al menos 176 escaños, en la primera votación, o más votos a favor que en contra en la segunda votación. Sánchez pretendía lograr esto con la abstención de Junts per Catalunya (JuntsxCat), la formación del expresidente catalán Carles Puigdemont, que cuenta con 7 asientos en el hemiciclo.
Sin embargo, el nuevo escenario hace que la abstención de JuntsxCat ya no sea suficiente, y ahora se necesita el voto positivo de sus 7 diputados.
Todavía existe una última opción, que sería el voto del único parlamentario de Coalición Canarias (CC), que, si se inclina por los socialistas, restauraría la situación anterior donde la abstención de JuntsxCat sería suficiente. Sin embargo, CC ya ha anunciado que no apoyará ninguna propuesta que cuente con la presencia de Vox o de Sumar.
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En caso de que ninguno de los dos bloques logre finalmente los apoyos necesarios, el país se vería abocado a una repetición electoral, que tendría lugar a finales de año. La incertidumbre política continúa, y la búsqueda de alianzas y acuerdos se convierte en una tarea fundamental para la gobernabilidad del país.