Este 14 de noviembre, el Gobierno estadounidense expresó su repudio al "acto de violencia" que se produjo el 13 de noviembre en la ciudad turca de Estambul, donde la explosión de una bomba dejó seis muertos y más de 80 heridos.
"EEUU condena con firmeza el acto de violencia ocurrido el domingo en Estambul, Turquía. Nuestros pensamientos están con los afectados y trasladamos nuestras condolencias a los que perdieron a sus seres queridos", señaló la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, en un comunicado.
La funcionaria indicó que su país luchaba "hombro con hombro" con Turquía contra el terrorismo. Soylu había afirmado anteriormente que las fuerzas de seguridad de Turquía habían detenido a la mujer, de origen sirio, que presuntamente plantó la bomba en el centro de la capital turca. Además, remarcó que los datos preliminares apuntaron a la implicación del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y las milicias de las Unidades de Protección Popular (YPG), ambos proscritos en Turquía por terroristas.
Turquía tiene una larga y trágica experiencia en la lucha contra diversos grupos terroristas, tanto islamistas, como kurdos o de extrema izquierda. En marzo de 2016, un militante de Estado Islámico se hizo explotar en la misma vía, matando a cuatro turistas e hiriendo a 36. También en esta zona se registraron la mayoría de la serie de ataques con camiones explosivos perpetrados por Al Qaeda los días 15 y 20 de noviembre de 2003, que dejaron 55 muertos y más de 700 heridos.