Tras su publicación, tanto Segnini como Pace presentaron su dimisión en los cargos que desempeñaban para el partido: la primera como secretaria de Lucaselli y la segunda como miembro del Consejo Nacional de los Jóvenes, según informan los medios locales.
Meloni, por el momento, no se expresó al respecto, pero sí lo hicieron algunos de sus más cercanos colaboradores, como el ministro de Defensa y cofundador de HdI, Guido Crosetto: "En el partido no puede haber espacio para personas, palabras y pensamientos como los que escuché. Se deben tomar medidas inmediatas y ejemplares".
Políticos cuestionaron el silencio de Meloni
El presidente del Senado, Ignazio La Russa, en el pasado en el centro de las polémicas por poseer un busto del dictador Benito Mussolini, tildó los ataques a Mieli de "inaceptables" y el responsable de organización de HdI, Giovanni Donzelli, aseguró que en la formación "no hay espacio para racistas, extremistas y antisemitas".
El Partido Demócrata (PD, centroizquierda), el mayor de la oposición y cuya líder, Elly Schlein, fue también insultada por sus orígenes hebreos, consideró que Meloni debe "salir del mutismo en el que se atrincheró" para disolver Juventud Nacional.
El diputado del Movimiento 5 Estrellas, Leonardo Donno, criticó que "el silencio de Meloni no solo la hace cómplice, sino que también demuestra que en su partido las puertas al extremismo, el antisemitismo y la violencia están siempre abiertas".
Desde el centrista Acción, la diputada Giulia Pastorella exigió a Meloni que "se aleje" de estos hechos y "tome medidas" porque, de lo contrario, significará que "hacer crecer una clase dirigente fascista es también una voluntad suya".
El diputado de Alianza Verdes e Izquierda, Marco Grimaldi, fue más allá y dijo que son "los ministros y dirigentes de HdI quienes deben hacer cuentas con el pasado" si quieren tener un rol en Europa.
Fuente: Canal 26