Lo primero en notarse, como ha sugerido el Consultor y Analista Internacional venezolano Sergio Rodríguez Gelfenstein, es el aumento de los combustibles fósiles a raíz del bloqueo y el aumento asociado que tienen los servicios logísticos de distribución y los principales bienes de consumo doméstico. Un proceso que ha mostrado sus impactos inmediatos en el aumento de la nafta, el gasoil y el gas licuado pero no en el aumento inevitable de la canasta básica por encima del del salario y sus proyecciones de aumento.
Algo inadvertido por la gran prensa internacional sucedía al tiempo que se bloqueaba el crudo por el conflicto generado por Estados Unidos e Israel: se bloqueaba el paso de los fertilizantes.
El Estrecho de Ormuz no solo controla un 20% del comercio mundial de petróleo y un 38% del volumen del comercio marítimo de crudo, sino también un tercio, 30-33% - 16 millones de toneladas anuales - del comercio mundial de fertilizantes; del volumen total, el producto predominante era y es la urea, que representa el 67% de todos los fertilizantes que transitaban por el estrecho.
El Golfo Pérsico produce entre un tercio y casi la mitad del mercado mundial de urea, y aproximadamente un tercio del amoníaco, lo que lo convierte en un nodo crítico e insustituible para la seguridad alimentaria global.
El impacto del bloqueo de un tercio del volumen de fertilizantes que transitaban por el Estrecho antes de los ataque ilegales de Estados Unidos e Israel en la región, no es inmediato, es a mediano plazo, ya que los fertilizantes se utilizan para la siembra.
La seguridad alimentaria global ha sido puesta a prueba. Cuando confluyen el aumento de los combustibles y sus consecuencias sobre los precios globales, con el aumento y la escasez de los alimentos que no pudieron crecer por falta de fertilizantes estamos frente a una catástrofe global.
Para conversar sobre estos temas consultamos a Sergio Rodríguez Gelfenstein, académico de altísimo nivel en materia de relaciones internacionales.
Efecto de escasez
“Las primeras manifestaciones serán a finales de año. No todos los ciclos de cosecha son iguales”, expresó Gelfenstein sobre cuándo podrán sentirse los efectos del conflicto en Ormuz en la escasez de fertilizantes.
Señaló que los precios de los fertilizantes “han aumentado un 80%” esto “involucra al gas e incide en la elevación de los costos de producción de los alimentos”. Detalló además que el “principal fertilizante es la urea, que es un subproducto del gas natural”.
Con respecto a qué territorios serán los más afectados por el no arribo de fertilizantes para las cosechas el analista fue tajante: “el sur global será el más afectado, es decir los países que necesitan los fertilizantes para producir los alimentos”. “Se prevé que esto impacte en general en los alimentos de los países más pobres”, sentenció.
Las previsiones sobre los efectos del bloqueo de fertilizantes son devastadoras: “Según dicen algunos especialistas esto podría costar más de 10 mil millones de comidas semanales a nivel mundial, 3 mil millones de personas afectadas, 40 % de la población del planeta se verá afectada”.
Para el especialista es necesario considerar que “se ha dejado de transportar más de 16 millones de toneladas anuales de fertilizantes, lo que equivale aproximadamente a medio millón de toneladas por semana” por lo tanto “las cosechas serán menos productivas, todo el mundo usa fertilizantes, los mayores consumidores son Asia, África y América Latina donde hay una mayor producción de alimentos”, subrayó.
Insiste en que este problema se va a manifestar de diferentes maneras. En Europa “se está en plena temporada de cosecha, en Asia apenas están comenzando, las cosechas del segundo semestre del año van a estar muy reducidas”, pronosticó.
Responsabilidades
Con respecto a quién asumirá las responsabilidades que atañen a la crisis energética y alimentaria global. Gelfenstein considera que “la decisión de iniciar el conflicto fue de Estados Unidos” y va más lejos al afirmar que “si observamos las manifestaciones incluso antes del 27 de febrero se notaba una gran subestimación de las capacidades militares y de diplomacia de Irán”, por parte de los países agresores.
“Ellos siempre confiaron en que Irán no iba a ser capaz de controlar el estrecho de Ormuz o que iban a poder impedirlo”, valoró. Considera que hubo un “error de cálculo”.
Funcionar es complejo
El académico hizo hincapié en que para hacer funcionar la sociedad se necesitan tanto combustibles como fertilizantes, porque hacen a los alimentos y sin alimento no hay vida.
“Estamos hablando de la energía, fundamental para el funcionamiento de la sociedad: los fertilizantes son para sembrar alimentos que consumen los seres humanos, que es el combustible que hace funcionar la sociedad”, concluyó.
El rol de Rusia
Consultado sobre que, si Rusia puede “salvar el mercado” -atendiendo que es el mayor exportador de fertilizantes (45 millones de toneladas)-, Gelfenstein declaró que no es posible;
“los dos mayores productores de cereales del mundo son Rusia y Ucrania, y están desarrollando la guerra en los sectores más productivos sobre todo de trigo y sorgo”, “además tienen dificultades para sacar sus productos por las afectaciones de la guerra en los puertos del mar negro”.
Si bien recordó que si bien Rusia ha hecho “gigantescas donaciones de cereales a los países africanos” suponer que Rusia vaya a suplir la producción de fertilizantes del Golfo “no existe” ya que habrá una afectación inevitable al mercado.
Final incierto
Los conflictos en el mundo están lejos de concluir, Gelfenstein está de acuerdo con esto, aseguró que “es una situación que está recién comenzando”, e insistió en que “no sabemos el alcance que va a tener, porque hay mucha irracionalidad en la política de Estados Unidos y Europa”.
Para el entrevistado “cuando la irracionalidad supera las condiciones objetivas, es difícil hacer un análisis con probabilidades de éxito”.
“No se sabe por qué la administración de Estados Unidos emite declaraciones cada día que generan repercusiones” en la política, la diplomacia, la economía, pero “a Trump no le importa porque está gobernando para el 1% más rico”, dijo Gelfenstein.
Agricultores en Estados Unidos
Gelfenstein hizo hincapié en que este problema de escasez de fertilizante se suma a otros que ya mantenía Estados Unidos, insistiendo en que este problema afecta también dentro del país.
“A los agricultores de Estados Unidos les han tenido que aumentar las subvenciones federales”, dijo; el paquete de ayuda agrícola asciende a 12.000 millones de dólares. Aunque esto no resuelve el problema ya que el precio de la soja en Estados Unidos sigue bajo, los costos de fertilizantes se han disparado, y los agricultores están en una situación de liquidez crítica.
A este conflicto se suma la guerra comercial de Trump con China. “China cortó las compras de soja que lo abastecían al 80% y ahora la está comprando en otros países, especialmente en América Latina”, señaló el analista.
En 2025, Brasil exportó a China 85,4 millones de toneladas de soja, un 18% más que el año anterior, mientras que la participación de Estados Unidos en el mercado chino cayó del 21% al 15%. Los puertos también sufren, por ejemplo en Seattle, las exportaciones de soja se desplomaron un 81%.
Gelfenstein insistió en que en estos estados donde se producen los cereales y donde los productores están siendo afectados votan republicano, de forma que “el impacto podrá ser electoral” también.
“Estos problemas ya se estaban produciendo antes del 27 de febrero”, concluyó.