El asesinato de Nahel a manos de un uniformado que gatilló su arma cuando quiso evitar un control policial, refrescó el debate sobre las concesiones que las fuerzas de seguridad tienen para responder, algo que se potenció con un cambio de ley promulgado en 2017. Solo en 2022, 13 personas fueron asesinadas por negarse a controles de tráfico.
Las manifestaciones, las cuales fueron prevenidas por el Gobierno desplegando 2.000 policías antidisturbios en la capital francesa, iniciaron en la región de Hauts-de-Seine. Luego se replicaron en barrios obreros, donde se registraron tiroteos e incendios de botes de basura.
En otros sectores, como en la región de Essonne, un grupo de personas bajó a los pasajeros de un autobús y le prendió fuego. Algo similar sucedió en Clamart, pero con un tranvía. En Seine-Saint-Denis también hubo incineraciones de coches, de una biblioteca y tiendas, además de saqueos a comercios y el ataque contra estaciones de policía y el ayuntamiento.
La madre de la víctima llamó a una marcha el jueves en homenaje a Naël; en tanto que el presidente Emmanuel Macron, quien el miércoles calificó el hecho como “inexplicable e imperdonable”, convocó a conversaciones de crisis para este mediodía.
El mandatario francés repudió las protestas a través de las redes sociales y defendió a las fuerzas de seguridad. “La violencia contra las comisarías, las escuelas, los ayuntamientos, contra la República, es injustificable. Gracias a los policías, gendarmes, bomberos y funcionarios electos movilizados. La meditación, la justicia y la calma deben guiar las próximas horas”, escribió en Twitter.
Policía asesina a joven en Francia y se desatan disturbios | Ciro Gómez Leyva