El exembajador uruguayo ante la Organización de los Estados Americanos, Washington Abdala, decidió subir al máximo los decibeles del tono del debate público y en un editorial en el diario El País se despachó con una catarata de críticas contra el gobierno del Frente Amplio al que calificó como “el peor de la redemocratización post 1985”.
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En su diagnóstico, el oficialismo no solo incurre en ignorancia sino que además habría cruzado una línea más delicada: la de la “mala fe”. Abdala sugiere que ya no se trata de errores por falta de pericia, sino de decisiones deliberadas bajo la presunción de que la ciudadanía “es tan ignorante como ellos”. El disparador concreto fue el tema de las AFAP, al que califica sin matices como “engaño inmoral”, apostando a que el Parlamento actúe como dique de contención.
Pero donde el exembajador realmente despliega su artillería es en la caracterización global del gobierno. Según su relato, estamos ante “el peor de la redemocratización post 1985”, una afirmación que completa con la descalificación de varios ministros.
Destrozó al gobierno
El gabinete, en su versión, se transforma en un casting de personajes: un presidente que “es lo que es”, un ministro de Economía que mutó de cordero a lobo —o viceversa según convenga—, un canciller que habitaría una suerte de Narnia diplomática, y un ministro del Interior estilizado como Eliot Ness, más preocupado por la estética del chaleco que por la seguridad efectiva.
Califica a los miembros del Ejecutivo como "un conjunto de improvisados, sin narrativa y sin solvencia. Una barra terraja que, si hubiera salido en carnaval, no clasificaba a la segunda ronda".
El Mides y los zombis
El Ministerio de Desarrollo Social se lleva una de las imágenes más filosas: un ministro que “habla en woke” mientras “los zombis siguen poblando las ciudades”.
El repertorio se completa con referencias a la comunicación oficial —acusada de “sanata”— y a una supuesta falta de narrativa y solvencia. Para Abdala, el problema no es solo de gestión, sino de densidad intelectual: un gobierno que, en su visión, no logra trascender la improvisación.
"Uruguay no se merece esta barra delirante, que no tiene la menor idea de lo que es el poder... Hoy estamos ante un gobierno pusilánime, banal, contradictorio, sin solidez intelectual, con gente que produce la sensación de que estamos con Luis Sandrini, Pepe Biondi y Darío Barassi. Una barra de actores que causan hilaridad, si no fuera porque nos hunden la patria", agregó.
Para Abdala, la consigna es "trabajar para generar la oportunidad de sacar del gobierno a esta gente por la vía eleccionaria y salvar la nación del descalabro".
El cierre del planteo llama a “construir conciencia” y hace una polémica invitación a los jóvenes a irse del país: "Los pibes, que se aviven y que rajen si tienen una oportunidad, porque esto no va a mejorar. .. ¡A los botes! ¡Mujeres, niños y perros, primero!", indica.
"La política no es un clú de amigos progre que sueña con hacer cosas. Sorry, chicos. No. Es algo más complejo: requiere leer algún libro, tener experiencia en áreas y saber de qué van las cosas. Estamos en el infierno. Dante elegiría varios círculos allí. Resistir es la consigna", remata.