Este informe de las autoridades veterinarias subraya que la matanza de los cetáceos toma demasiado tiempo. En los últimos vídeos difundidos por esas autoridades, se puso de manifiesto la espantosa agonía de cinco horas de una ballena cazada el año pasado.
"Si el Gobierno y los titulares de permisos (de caza) no pueden garantizar los requisitos de bienestar, esta actividad no tiene futuro", añadió la ministra, dando a entender que esta práctica está llegando a su fin.
La licencia de pesca de la última empresa de caza de ballenas que queda en el país, Hvalur, expira en 2023. La compañía ya había anunciado que esta temporada sería la última porque la actividad había perdido rentabilidad.
La temporada de caza de ballenas en Islandia se extiende desde mediados de junio hasta mediados de septiembre, pero es poco probable que se reanude después del 31 de agosto.
Las cuotas anuales permiten la cacería de 209 rorcuales comunes -el segundo mamífero marino más largo después de la ballena azul- y 217 rorcuales pequeños.
Pero las capturas fueron mucho más bajas en los últimos años debido a la disminución de la demanda de carne de ballena.
Islandia, Noruega y Japón son los únicos países que permiten la caza de ballenas.
Islandia suspende la caza de ballenas por el bienestar animal