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Javier Milei vuelve a Malvinas para recuperar protagonismo en un mal momento y ganar popularidad

En medio de un escenario interno muy complicado, Javier Milei busca desesperadamente recuperar popularidad y la estrategia Malvinas le cae como anillo al dedo.

Después de varios meses en los que el gobierno argentino comenzó a enfrentar una agenda cada vez más incómoda, con la imagen del presidente Javier Milei muy desgastada y perdiendo popularidad, volvió a poner a las Islas Malvinas en el centro de la escena. Impulzados por el inesperado respaldo de Donald Trump anunció sanciones legales y económicas contra empresas vinculadas a la explotación petrolera, la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y el envío al Congreso de una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.

La decisión puede leerse desde la política exterior, pero fundamentalmente desde la política interna y la preocupación del presidente

Milei necesita recuperar iniciativa

El escenario viene siendo complicado. Las dificultades económicas, una inflación superior a las expectativas, los cuestionamientos por el costo de vida, la pérdida de popularidad y el desgaste de algunos funcionarios fueron desplazando al Gobierno de aquella posición de fortaleza con la que había iniciado su segundo año de gestión.

A eso se agregaron las tensiones dentro del oficialismo y las versiones sobre el aislamiento político del Presidente. Incluso Victoria Villarruel, su vicepresidenta, había hecho públicas sus preocupaciones por la situación del jefe de Estado.

En ese contexto, Malvinas ofrece una característica que pocos temas de la agenda argentina pueden proporcionar: es una causa capaz de atravesar las fronteras partidarias y Milei lo sabe.

No hace falta convencer a buena parte de la sociedad argentina de que las islas forman parte de una reivindicación histórica. Tampoco resulta sencillo para la oposición confrontar con un Gobierno que coloca esa reivindicación en primer plano sin correr el riesgo de aparecer cuestionando la defensa de la soberanía nacional.

La utilidad política de la maniobra del gobierno argentino

Milei consiguió desplazar temporalmente la discusión. La conversación pública dejó de concentrarse en aquello que más complicaba al Gobierno y comenzó a girar alrededor de Malvinas, las empresas petroleras, el Reino Unido y la defensa del Atlántico Sur.

Incluso las redes sociales, uno de los principales territorios políticos del Presidente, volvieron a tenerlo en el centro de la conversación.

El efecto no es menor. Después de un período en el que el oficialismo había perdido parte del protagonismo digital que había caracterizado sus primeros tiempos de gobierno, Malvinas permitió recuperar visibilidad y, al menos durante algunos días, cambiar el clima político.

Pero sería apresurado para Milei confundir recuperación de protagonismo con recuperación de fortaleza.

Cuestión Malvinas

La cuestión Malvinas puede modificar la agenda, pero no resuelve los problemas que llevaron al Gobierno hasta esta situación. La economía seguirá siendo el principal examen de Milei. La inflación, el crecimiento, el poder adquisitivo y la situación de quienes no llegan a fin de mes volverán inevitablemente al centro de la discusión.

Una causa nacional puede ofrecer oxígeno político. Difícilmente pueda convertirse en sustituto de la gestión.

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