No obstante, Kirby alertó que Irán ha hecho algunos preparativos y podría perpetrar un ataque pronto sin previo aviso, y que se debería de tomar en serio su retórica.
Los mediadores llevan meses intentando cerrar un plan de tres fases por el que Hamás liberaría a decenas de rehenes capturados en su incursión del 7 de octubre sobre el sur de Israel, que provocó a la guerra, a cambio de una tregua duradera en los combates, la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza y la liberación de palestinos encarcelados por Israel.
Ambos bandos habían aceptado el plan anunciado por el presidente estadounidense Joe Biden el 31 de mayo. Pero Hamás ha propuesto “enmiendas” e Israel ha exigido “aclaraciones”, lo que les ha llevado a acusarse mutuamente de plantear nuevas exigencias que no pueden aceptar.
Las desconfianza entre Hamás e Israel
Hamás -que no participó de forma directa, sino con emisarios cataríes- acusó a Israel de añadir nuevas exigencias a una propuesta que contaba con el apoyo internacional y de EEUU, y que había sido aceptado por Hamás en un principio.
Desde Hamás rechazaron los últimos pedidos israelíes, que incluyen una presencia militar duradera a lo largo de la frontera con Egipto y una línea divisoria en Gaza donde registraría a los palestinos que regresen a sus casas para erradicar a los insurgentes.
Hamás ha exigido una retirada militar israelí completa, que también formaba parte de todas las versiones anteriores de la propuesta de alto el fuego, según documentos compartidos con la AP que fueron verificados por funcionarios implicados en las negociaciones.
El vocero del grupo, Osama Hamdan, dijo a AP que Hamás solo está interesado en discutir la aplicación de la visión de Biden y no en nuevas negociaciones sobre su contenido.
Israel niega que se trate de nuevas exigencias y afirma que necesita una presencia a lo largo de la frontera para impedir el tráfico de armas y que debe registrar a los palestinos que regresan al norte de Gaza para asegurarse de que no van armados.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu niega las nuevas demandas de su país, pero ha planteado constantes dudas sobre cuánto durará el alto el fuego afirmando que sigue comprometido con la “victoria total” contra Hamás y la liberación de todos los rehenes.
La disputa más intratable ha sido la relativa a la transición entre la primera fase del alto el fuego -en que se liberaría a mujeres, niños y otros rehenes vulnerables- y la segunda, en que se liberaría a los soldados israelíes cautivos y se instauraría un alto el fuego permanente.
A Hamás le preocupa que Israel reanude la guerra tras la liberación del primer grupo de rehenes.
A Israel le preocupa que Hamás alargue indefinidamente las conversaciones sobre la liberación de los rehenes restantes.
La mesa de mediadores
En representación de Israel, estuvieron el jefe del servicio de inteligencia exterior (Mossad), David Barnea; su homólogo en el servicio de inteligencia interior (Shin Bet), Ronen Bar; y el mayor general Nitzan Alon, quien supervisa las conversaciones en nombre del Ejército.
Por EEUU, asistieron el director de la CIA, William Burns, y el principal asesor de Biden para asuntos de Oriente Medio, Brett McGurk.
Completaron la mesa de negociaciones el primer ministro y ministro de Exteriores de Catar, Mohamed bin Abderrahmán, y el jefe de la inteligencia egipcia, Abás Kamel.