La organización Madres de Plaza de Mayo confirmó su fallecimiento e informó que en ese momento se encontraba internada en el Hospital Italiano de la capital argentina, acompañada por su familia.
En el anuncio, Madres de Plaza de Mayo se refirió a Taty Almeida como "una generadora de mensajes esperanzadores en todas las luchas" y anunció que el 15 de junio se organizará un evento público de despedida.
Medio siglo buscando a un hijo desaparecido
Taty Almeida nació el 28 de junio de 1930 y creció en una familia estrechamente vinculada al ámbito militar. Hija de un teniente coronel del Ejército, pasó parte de su infancia en distintas ciudades del interior argentino hasta que se radicó junto a su familia en el barrio porteño de Belgrano. Se recibió de maestra y formó una familia con Jorge Almeida, con quien tuvo tres hijos.
Tras su divorcio, a comienzos de la década de 1970, comenzó a trabajar como secretaria y realizando encuestas para sostener económicamente a su hogar.
La desaparición de su hijo Alejandro, militante del PRT-ERP y estudiante de Medicina, marcó un punto de inflexión en su vida. Inicialmente buscó respuestas recurriendo a contactos militares de su entorno familiar, pero al no obtener información sobre su paradero terminó acercándose a las Madres de Plaza de Mayo.
En esa organización encontró a otras familias atravesadas por el mismo dolor y comenzó un camino de militancia por la memoria, la verdad y la justicia que la convertiría en una de las referentes más reconocidas de los derechos humanos en Argentina.
¿Quién fue Alejandro Almeida?
Alejandro Almeida tenía 20 años cuando fue secuestrado. Trabajaba en la agencia de noticias Télam y en el Instituto Geográfico Militar, mientras cursaba la carrera de Medicina. Paralelamente desarrollaba una militancia política clandestina en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una actividad que inicialmente era desconocida para gran parte de su entorno familiar.
De acuerdo con las investigaciones realizadas posteriormente, su secuestro fue perpetrado por la organización parapolicial Triple A. Testimonios de sobrevivientes señalaron que, durante su cautiverio, Alejandro se negó a brindar información sobre sus compañeros de militancia, lo que permitió que varios de ellos lograran exiliarse y escapar de la represión.
El legado poético de Alejandro
Décadas después, su madre, Taty Almeida, impulsó la publicación del libro póstumo Alejandro por siempre... amor, una obra que reúne 24 poemas escritos por su hijo y conservados por la familia durante años, como parte del legado que mantuvo viva su memoria.
Taty se enteró que su hijo escribia poemas, luego del secuestro, cuando encontró sus escritos en una agenda. Descubrió en uno de estos textos que Alejandro sabía que iba a morir y que se estaba despidiendo de ella: “Si la muerte me sorprende lejos de tu vientre, porque para vos los tres seguimos en él, si me sorprende lejos de tus caricias que tanto me hacen falta, si la muerte me abrazara fuerte como recompensa por haber querido la libertad, y tus abrazos entonces sólo envuelven recuerdos, llantos y consejos que no quise seguir, quisiera decirte mamá que parte de lo que fui lo vas a encontrar en mis compañeros. La cita de control, la última, se la llevaron ellos, los caídos, nuestros caídos, mi control, nuestro control está en el cielo, y nos está esperando. Si la muerte me sorprende de esta forma tan amarga, pero honesta, si no me da tiempo a un último grito desesperado y sincero, dejaré el aliento el último aliento, para decir te quiero.”