Por su parte, Caracas denunció la confiscación del avión como un acto de "piratería" y acusó a Washington de utilizar su poderío económico y militar para "amedrentar y presionar" a países como República Dominicana "para que sirvan de cómplices en sus actos delincuenciales".
Venezuela se reservó el derecho de emprender cualquier acción legal para resarcir el daño y señaló que no se trata de un acto aislado de agresión, sino de una escalada general de acciones contra el Gobierno reelecto.
Segundo avión
El avión presidencial se convirtió en la segunda aeronave venezolana confiscada por EEUU.
En 2022, un Boeing 747 de la Empresa de Transporte Aéreocargo del Sur (Emtrasur) de Venezuela fue incautado en el aeropuerto argentino de Ezeiza.
Un tribunal local ordenó a principios de este año la entrega del avión a EEUU y fue trasladado a Florida, donde fue destruido.
Según los medios de comunicación venezolanos, el avión fue transportado bajo la apariencia de un vuelo militar, eludiendo así la falta de permiso para volar de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en varios espacios aéreos.
(Sputnik)