Leona, según veterinarios y tratadores, estaba “en estado de shock”, pero respondió a los comandos establecidos en sus entrenamientos anuales. Gracias a ese condicionamiento, el equipo consiguió conducirla nuevamente a su alojamiento sin usar armas de fuego ni tranquilizantes. “El protocolo establece exactamente lo que estamos haciendo: monitoreo, evaluación comportamental y cuidados especializados”, informó el parque.
Un evento imprevisible
La muerte del joven generó cuestionamientos sobre la atención estatal en salud mental; la consejera tutelar que seguía su caso sostuvo que Machado presentaba trastornos evidentes y que no recibió el tratamiento adecuado. El Consejo Regional de Medicina Veterinaria de Paraíba anunció que abrirá una comisión técnica para revisar la estructura, los protocolos de seguridad y el manejo del parque, que permanecerá cerrado hasta nuevas evaluaciones.
Mientras avanzan las investigaciones, la dirección de la Bica insiste en que el recinto de Leona “cumple todas las normas técnicas” y que el episodio fue “absolutamente imprevisible”. La prioridad ahora, aseguran, es resguardar el bienestar del animal y garantizar que pueda retomar su rutina con normalidad.