La mandataria defendió las medidas como parte de su política de recuperación del orden, uno de los ejes de su gestión. “Los más malcriados no van a estar en las aulas”, advirtió al presentar las nuevas disposiciones.
Pelo corto para los varones y restricciones para las alumnas
El nuevo reglamento establece normas específicas sobre la apariencia de los estudiantes. Los varones deberán llevar el cabello corto, mientras que estarán prohibidos los tintes, el maquillaje y las uñas pintadas. En el caso de las alumnas, las faldas deberán quedar por debajo de las rodillas, por lo que no se permitirá el uso de minifaldas.
“Los hombrecitos deben venir con el pelo corto. Está totalmente prohibido pintarse el pelo o maquillarse”, expresó Fujimori.
El ministro de Educación, José Antonio Chang, fue el encargado de precisar algunos de los límites de la normativa, que también contempla la prohibición del uso de celulares durante las clases, salvo que exista autorización del docente.
Las disposiciones sobre la apariencia personal se aplicarán a las escuelas públicas, mientras que los centros educativos privados podrán mantener sus propias reglas.
Críticas por el impacto en la educación y los derechos de las estudiantes
La iniciativa generó cuestionamientos entre especialistas en educación, que advierten sobre las consecuencias de priorizar la apariencia y las sanciones por encima de la formación integral de los alumnos.
“Creo que son medidas absolutamente equivocadas y nos harán retroceder como sociedad más de tres décadas”, sostuvo Ana Andrade Pacora, exviceministra de Gestión Pedagógica.
Para la especialista, las nuevas reglas representan una renuncia al papel formativo de la escuela. “Estas medidas equivalen a una renuncia declarada de la escuela a formar a las jóvenes generaciones de manera integral y en ciudadanía. No creo que funcionen”, afirmó.
Andrade Pacora también cuestionó el enfoque de las disposiciones dirigidas a las alumnas, al considerar que trasladan a las estudiantes parte de la responsabilidad por las conductas de acoso.
“La chica es la que tiene que cuidarse, en lugar de cambiar la sociedad para que los hombres dejen de acosar. Ese es el mensaje que se está transmitiendo”, advirtió.
La exviceministra sostuvo que la apariencia no debería confundirse con el comportamiento de los estudiantes y resumió su postura con una frase: “No importa cómo luces, sino cómo tratas a la gente”.
“Es un despropósito total”, agregó.
La violencia escolar, detrás del nuevo reglamento
El anuncio del Gobierno se produce en un contexto de preocupación por la violencia en los centros educativos peruanos. Entre enero y agosto de este año, el Ministerio de Educación registró 11.805 casos de violencia escolar.
En septiembre, un adolescente de 16 años denunció haber sido agredido sexualmente por sus compañeros durante un viaje en autobús escolar. La Justicia ordenó el internamiento preventivo de seis estudiantes de un colegio administrado por la Marina de Guerra. El caso derivó en la intervención gubernamental del centro educativo y reabrió el debate sobre la violencia dentro de las instituciones escolares.
En ese escenario, el Ejecutivo sostiene que el endurecimiento de las normas contribuirá a recuperar la disciplina. Sin embargo, las críticas apuntan a que las restricciones sobre el aspecto físico no abordan necesariamente las causas del acoso ni garantizan una convivencia respetuosa entre los estudiantes.
Expulsiones y notas de conducta
Además de las normas sobre el cabello, la vestimenta y los celulares, el reglamento contempla recuperar las notas de conducta y permitir la expulsión de alumnos que cometan faltas graves.
Fujimori defendió la aplicación de estas medidas como una forma de enseñar responsabilidad, aunque reconoció que pueden resultar estrictas.
“Sé que puede ser bastante estricto, pero créanme que esto va a ser importante a lo largo de la vida”, sostuvo.
Al referirse al alcance de las disposiciones, la presidenta insistió en su objetivo de restablecer la disciplina en las aulas. “Todos estos criterios establecerán dis-ci-pli-na”, afirmó, remarcando cada sílaba.
La aplicación de las nuevas reglas abre un debate sobre los límites de la disciplina escolar, el papel de las sanciones y la responsabilidad de las instituciones educativas frente a la violencia y el acoso. Mientras el Gobierno apuesta por un mayor control de la conducta y la apariencia, especialistas cuestionan si estas medidas contribuirán a resolver los problemas que afectan la convivencia en las escuelas.