Los 3 errores de Bolsonaro
Una de las razones que explican la confirmación de los números favorables a Lula está en los errores acontecidos dentro de la campaña de Bolsonaro.
- El primero ocurrió cuando Bolsonaro realizó un comentario en el cual sexualizó a adolescentes venezolanas insinuando luego que eran prostitutas, un hecho por el cual tuvo que rectificarse públicamente, dando cuenta del error cometido por parte de quien se presenta como defensor de la triada Dios, patria y familia.
- El segundo imprevisto tuvo lugar cuando el ex diputado Roberto Jefferson, aliado político de Bolsonaro, se resistió a una orden de arresto y disparó con arma de fuego y granadas sobre la policía. El mandatario se vio confrontado a un dilema: defender a la policía y tener que condenar a quien, además de ser aliado, encarna un tipo ideal de bolsonarista, es decir un hombre blanco con dinero y armado. La condena a Jefferson chocó con su propia narrativa de libre portación de armas, y buscó no ahuyentar a, por ejemplo, sectores medios liberales que no votan a Bolsonaro entre otras razones por esa carga de violencia política-social característica de su discurso.
- En tercer lugar, su ministro de Economía, Paulo Guedes, anunció una desindexación del salario mínimo y las pensiones respecto a la inflación, una declaración a contracorriente de la política económica de Bolsonaro para su campaña en la cual redujo el precio de la gasolina o entregó el bono Auxilio Brasil a caballo sobre el cronograma electoral. La falta de timing político del discípulo de la Escuela de Chicago agregó otro incidente que tuvo que ser remendado, y repercutió negativamente dentro de una campaña que pasó de transmitir una idea de victoria a mostrar una sucesión de errores y desconciertos.
La campaña de Lula, en contraposición, no cometió errores significativos, pudiendo así aprovechar los traspiés de su adversario. El líder del PT profundizó su orientación de primera vuelta: ir en búsqueda del centro político, de sectores como el evangélico, para lo cual contó con varias alianzas importantes, como Simone Tebet, tercera en la primera vuelta, y Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente y evangelista. La búsqueda de votos por sectores sociales se combinó con la geografía política del país: Lula y Bolsonaro centraron parte importante de sus actividades en el estado de Minas Gerais, el segundo más grande y, sobre todo, representativo de la diversidad nacional que hace que, en regla general, quien gana Minas, gana Brasil.
Los errores de Bolsonaro se tradujeron no solamente en las encuestas, sino también en el regreso de las declaraciones críticas al Tribunal Supremo Electoral. Las mismas habían disminuido tanto en sus discursos, como en las noticias falsas difundidas por la poderosa maquinaria bolsonarista, como indica un estudio realizado por la Universidad Federal de Río de Janeiro que dio cuenta que el promedio diario de mensajes falsos del bolsonarismo pasó de 196.900 mensajes durante la primera ronda a 311.500 en la segunda, con especial crecimiento en Twitter, WhatsApp y Telegram.