La Dirección Nacional del MAS cerró filas en apoyo a Morales, calificando las amenazas como "alta traición" y denunciando un intento de encarcelar al líder y de bloquear su posible candidatura en las elecciones de 2025.
El vicepresidente del partido oficialista, Gerardo García, incluso sugirió que si Arce busca la reelección presidencial, debería hacerlo a través de otro partido, ya que su candidatura no sería aceptada por el MAS después de esta ruptura.
"Le hemos dicho a Luis Arce Catacora, si él quiere ser candidato de otro partido que lo haga, está en su derecho, pero tiene que tener conocimiento que está traicionando al MAS, porque él ha entrado por el MAS, por moral incluso debería renunciar a la Presidencia", afirmó García.
El partido también propuso una regla en la que cualquier persona que desee ser candidato presidencial debe renunciar a su cargo seis meses antes para evitar el aprovechamiento de recursos estatales para campañas políticas.
Esta crisis interna no es nueva en el MAS, con expulsiones previas de legisladores y divisiones en el partido. Evo Morales y sus seguidores han señalado a ministros de Arce, incluidos Iván Lima, Eduardo del Castillo, Marcelo Montenegro, María Nela Prada y Édgar Montaño, como responsables de la situación.
En medio de este panorama tenso, el exvicepresidente Álvaro García Linera sugirió que la solución a la crisis radica en un diálogo directo entre Arce y Morales, con miras a la posible candidatura indígena de Morales para 2025.
"Siempre vamos a intentar apoyar a que dialoguen, pero esto ya no se resuelve a nivel de ministros, de diputados o de dirigentes sociales; se resuelve a nivel de Evo y Luis", afirmó García Linera.
La incertidumbre y la división en el partido gobernante han dejado en vilo el futuro político de Bolivia y plantean desafíos significativos para el camino a las próximas elecciones presidenciales.