Desde Londres se considera que la presencia en alta mar del patrullero HMS Trent, que habitualmente vigila las costas africanas, es un gesto de apoyo a su aliado, pero en Caracas, según el comunicado emitido por la Cancillería bolivariana se califica como "un acto de provocación hostil y una violación a la Declaración de Argyle". El gobierno de Maduro acusó también al Comando Sur de EEUU de "estar sincronizado" con estas acciones en lo que considera "una amenaza directa a la paz y a la estabilidad de la región".
Las tensiones entre ambos países se acentuaron tras la celebración de un referéndum sobre la soberanía del Esequibo el 3 de diciembre en Venezuela, que despertó el temor de un conflicto armado entre vecinos.
Una reunión en San Vicente y las Granadinas entre los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y Guyana, Irfaan Ali, rebajó el tono con una declaración conjunta que, según Caracas, es violada con el arribo del Trent.