Los alemanes se volcaron a las calles luego de que saliera a la luz una reunión "secreta" en un hotel de Potsdam realizada en noviembre de 2023, donde miembros del partido AfD, ultraderechistas, neonazis y empresarios pusieron sobre la mesa planes para expulsar a millones de inmigrantes, además de personas de origen no alemán ya nacionalizadas; cuando se estima que la cuarta parte de la ciudadanos alemanes son de origen extranjero.
Estas manifestaciones surgen en un contexto en el que las encuestas muestran un crecimiento de la intención de voto de la AfD tanto a nivel nacional (algunas la posicionan en segundo lugar de cara a 2025) como regional. En setiembre de este año se llevarán a cabo elecciones en tres estados del este del país: Brandeburgo, Sajonia y Turingia. En este último las encuestas dan como ganadora a la AfD.
A nivel nacional, si bien no tiene aliados en el Parlamento, algunos sectores ultraconservadores como la Unión de Valores (presentes en la reunión de Potsdam) estaría dispuesto a fundar su propio partido político y convertirse en el primer aliado de la AfD.
"Demostremos que juntos somos más fuertes"
En un mensaje a los ciudadanos alemanes, el socialdemocrata presidente de ese país, Frank-Walter Steinmeier, mostró su apoyo a los manifestantes al expresar que estos "defienden a nuestra república y nuestra constitución de nuestros enemigos" y "defienden la humanidad", argumentó. "El futuro de nuestra democracia no depende del volumen -con que griten- sus enemigos, sino de la fuerza de aquellos que defienden la democracia. Demostremos que juntos somos más fuertes", concluyó Steinmeier.
En esa misma línea se manifestó el vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck, que le dijo al diario Augsburger Allgemeine que "la democracia vive de las personas que se ponen en pie para defenderla".