El documento señala que cada año se pierden alrededor de 500.000 millones de horas de trabajo en la agricultura debido al calor extremo, lo que repercute en menores rendimientos y mayores costos para los productores.
Además, advierte que si la temperatura global supera los 2 grados centígrados respecto a niveles preindustriales, la intensidad de estos eventos podría duplicarse, mientras que un aumento de 4 grados los cuadruplicaría.
Otros fenómenos asociados
El análisis ahonda en que el calor extremo no actúa de forma aislada, sino que intensifica otros fenómenos como sequías, lluvias torrenciales y cambios en la humedad, lo que lo convierte en un "multiplicador de riesgos" para los sistemas agroalimentarios.
Casos como el de Brasil evidencian estos impactos, donde altas temperaturas combinadas con sequía provocaron incendios en la Amazonía y afectaron cadenas productivas como la pesca y la acuicultura.
Ante este panorama, los organismos internacionales destacan la necesidad de implementar sistemas de alerta temprana, adoptar cultivos resistentes al calor y ajustar prácticas agrícolas para mitigar los efectos de un fenómeno que seguirá intensificándose en los próximos años.
(Vía Sputnik)