“Estos obispos deben pasar por un proceso de conversión”, dijo Jorge Bergoglio, y agregó que los religiosos deben usar “la ternura, por favor, como Dios la tiene con cada uno de nosotros”.
Según la publicación, al menos 67 países o jurisdicciones de todo el mundo criminalizan la actividad sexual consentida entre personas del mismo sexo. De estos, 11 pueden imponer o imponen la pena de muerte, según The Human Dignity Trust, encargado de combatir este tipo de legislación.
Para el Papa, estas leyes son "injustas" y por eso la Iglesia puede y debe luchar para acabar con ellas.
Citando el Catecismo de la Iglesia Católica, subrayó que los homosexuales deben ser bienvenidos y respetados, y no deben ser marginados ni discriminados. “Todos somos hijos de Dios, y Dios nos ama tal como somos y por la fuerza con que cada uno de nosotros lucha por nuestra dignidad”, enfatizó Francisco.