Gustavo Petro, que ha sido escueto en sus comentarios tras la reunión, también ha mostrado su optimismo respecto al diálogo con su principal adversario ideológico. Cabe recordar que el Gobierno de Uribe, más allá de sus políticas neoliberales, se vio involucrado —y varios de sus congresistas fueron procesados— en los escándalos de la llamada parapolítica, es decir, los vínculos mafiosos entre políticos derechistas y grupos armados de ultraderecha.
El nuevo horizonte político del país cafetero aspira a estar marcado precisamente lo contrario. La desmilitarización, la paz, las políticas sociales redistributivas y el ecologismo, son las banderas del primer Gobierno de izquierdas de la región.
Por su parte, Rodolfo Hernández, también se ha sumado al denominado Gran Acuerdo Nacional que ha propuesto. "¿Qué vamos a un acuerdo nacional? Vamos con seguridad a un acuerdo nacional. Aquí comenzó el cambio. Aquí habrá un acuerdo de la nación", ha publicado Petro en redes sociales junto a una imagen del cercano encuentro que mantuvieron el martes en Bogotá.
Tejer puentes se ha convertido en la prioridad del presidente electo, quien, consciente de la tensión y el contexto de violencia que vive el país, trata de entablar puntos de encuentro con la oposición. Es la primera vez que la izquierda logra acceder a la Casa de Nariño, sede de la Presidencia de Colombia.
El proyecto de Petro recoge en gran medida las demandas de las importantes protestas sociales que sacudieron las calles de las principales calles de Colombia entre 2019 y 2020 y que provocaron movilizaciones políticas similares a las vividas en países como Chile, Ecuador o Perú. Su programa plantea un cambio radical del modelo económico. Cosa que le ha generado muchas antipatías entre algunas instancias políticas y sociales de gran calibre. Es más, durante la campaña electoral de las elecciones para la primera vuelta presidencial, se vio obligado a cancelar varios actos por riesgo de atentado.
Hay quienes como Eduardo Zapateiro, jefe del Ejército colombiano, han criticado duramente la figura de Petro. Éste incluso ha renunciado para evitar caminar junto al presidente electo en su investidura. Zapateiro representa el ala más dura y guerrerista de las Fuerzas Armadas.
Por María Martínez Collado (vía Público)