El panorama político se había agitado nuevamente en Guatemala la semana pasada, cuando en un nuevo intento desestabilizador la Fiscalía había expresado que los comicios en los que fue electo Arévalo no tenían validez por supuestas irregularidades administrativas del Tribunal Supremio Electoral.
Esta actitud de la fiscalía generó una oleada de rechazos y a su vez motivaron apoyos masivos hacia Arévalo, quien fue respaldado por la Unión Europea, Estados Unidos, la OEA y numerosos gobiernos de América Latina y Europa.
Pero sobre el final de la semana pasada el Tribunal Supremo Electoral de Guatemala (TSE) ratificó una vez más los resultados de las elecciones que proclamaron como electa a la fórmula de Bernardo Arévalo y Karin Herrera. El TSE, de acuerdo a lo que consignó la agencia Télam, sostuvo que los comicios son “inalterables” y rechazó de manera contundente las versiones del Ministerio Público, que habían puesto dudas sobre la cristalinidad del proceso electoral.
“Hemos dicho que los resultados están validados, están oficializados y son inalterables”, expresó la presidenta del TSE, Blanca Alfaro, en una conferencia de prensa en la que dijo además que la entidad que ella encabeza no tiene temas pendientes en lo que resta del año.
“No vamos a prestarnos a un juego en donde se pretenda dudar de la honorabilidad de las personas que contaron el voto”, enfatizó la magistrada Alfaro.