ver más

Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de {}. Si ya formas parte de la comunidad, .

{# Opciones de Suscripción #} {# DESCOMENTAR AL IMPLEMENTAR: #} {# {% for n, m in this.getPaywallPlans('thinkindot', 'plans') %} {% if (m.tab == "all" or m.tab == "mensual") %} #}

{{m.shortDescription}}

{{m.title}} {{m.price}} mensual
{# {% endif %} {% endfor %} #} {# estos links no sé como se llenarian #}

Revelaron la identidad del nieto 140: ¿cuál es su historia?

El nieto 140, recientemente identificado, nació en cautiverio el 17 de abril de 1977, en el centro clandestino de detención conocido como La Escuelita de Bahía Blanca.

La asociación Abuelas de Plaza de Mayo dio a conocer la identidad del nieto 140, un hito que ilumina una vez más el oscuro pasado de la dictadura cívico-militar argentina. En una emotiva conferencia de prensa que tuvo lugar este lunes en la ex ESMA, informaron que se trata del hijo de Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz, pareja de militantes secuestrados en diciembre de 1976 en Cutral-Có, provincia de Neuquén.

Detallaron que el nieto recién identificado nació en cautiverio el 17 de abril de 1977, en el centro clandestino de detención conocido como La Escuelita de Bahía Blanca.

Su madre, Graciela Alicia Romero, fue descrita por Abuelas de Plaza de Mayo como una mujer "estudiosa, emprendedora y aguerrida". Contaron que estudió economía hasta que contrajo matrimonio y que luego su compromiso político la llevó a la militancia activa, un camino que también transitó su hermana menor, María Elena, quien fue asesinada por la dictadura en 1977.

Sobre el padre del nieto 140, Raúl Eugenio Metz, contaron que nació el 24 de agosto de 1953, que tenía sentido del humor, aunque con un temperamento "un poco calentón". Militaba en la Federación Juventud Comunista junto a su hermano gemelo, Néstor, por lo cual eran apodados "Los Melli". Además, destacaron que la familia Metz, de diez hermanos, creció en un hogar con fuerte impronta política, marcada por la militancia comunista de su abuelo, un ferroviario comprometido.

La pareja se conoció y enamoró en los comedores barriales, espacios donde continuaron su militancia tras un período de detención de los hermanos Metz en Bahía Blanca y Devoto. Fue durante esa primera detención que Graciela participó activamente en la campaña por su liberación. Posteriormente, Raúl y Graciela se unieron al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y en octubre de 1975 nació su primera hija, Adriana.

El secuestro y el nacimiento en cautiverio

El 16 de diciembre de 1976, la vida de Graciela y Raúl dio un giro trágico. Un grupo de tareas del Ejército y la policía de Neuquén irrumpió en su hogar, llevándose a ambos mientras Graciela cursaba un embarazo de cinco meses. Adriana, su pequeña hija de apenas un año, fue abandonada con un vecino, quien luego la entregó a sus abuelos paternos, Oscar y Elsa.

Graciela y Raúl fueron sometidos a atroces torturas en los centros clandestinos de detención de La Escuelita en Neuquén y luego en Bahía Blanca. De Raúl se perdió el rastro en enero de 1977. Graciela, en tanto, dio a luz a su hijo en abril de 1977 en La Escuelita, bajo condiciones inhumanas y sin asistencia médica adecuada. Apenas pudo estar unos pocos días con su bebé antes de desaparecer también.

Un conmovedor testimonio de Alicia Partnoy, otra secuestrada, reveló que Graciela pudo confirmarle que había tenido un varón. Alicia también escuchó que uno de los interrogadores se habría llevado al recién nacido. Años después, el 4 de diciembre de 1981, Alicia envió una carta manuscrita a los abuelos Metz, confirmando la fecha de nacimiento del nieto: 17 de abril de 1977. Fue así como Adriana, por casualidad, escuchó la noticia que cambiaría su vida.

La búsqueda incansable de Adriana y la restitución

Adriana se crió con sus abuelos paternos y, tras la muerte de su abuelo Oscar en 1982, continuó su vida junto a su abuela Elsa hasta la adolescencia. La semilla de la búsqueda familiar ya había sido plantada en ella. Con el tiempo, Adriana se convirtió en una activa militante por los derechos humanos, involucrándose en los juicios por crímenes de lesa humanidad.

Actualmente, Adriana es referente de Abuelas de Plaza de Mayo en Mar del Plata y desde 2023 integra la comisión directiva de la asociación que preside Estela de Carlotto. Su incansable labor y su propio dolor se transformaron en motor para la búsqueda de su hermano. Hoy, esa búsqueda llegó a su fin con la restitución de la identidad del Nieto 140, un hito que reafirma el compromiso de las Abuelas con la verdad, la memoria y la justicia.

(Con información de Página 12)

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo