"Hablando del Su-34 ¿les alcanzará el combustible hasta Kanátovo?", preguntó el oficial ucraniano en el transcurso de esa conversación, que el FSB compartió con Rossiya 24.
La víspera, el Ministerio de Defensa ruso mencionó el aeródromo de Kanátovo entre los objetivos atacados con misiles navales y aéreos de largo alcance.
Neutralizar al piloto
Al copiloto del avión le iban a neutralizar mezclándole en el café un antihipertensivo. Una veintena de ampollas del fármaco que se conoce en Rusia como Clophelin fueron escondidas a tales efectos en un escondite en un bosque cerca de Volgogrado.
Un agente del servicio de seguridad ruso citado por Rossiya 24 supuso que la inteligencia ucraniana tampoco tendría reparos en tomar como rehenes a familiares del aviador que iba a secuestrar el Su-34.
"No existen límites morales, éticos para ellos. Simplemente les tomarían como rehenes", dijo.
La televisión rusa también dio a entender que una de las personas implicadas en la trama del secuestro era Christo Grozev, ciudadano búlgaro relacionado con el grupo del periodismo de investigación Bellingcat.
Grózev supuestamente facilitó un enlace para llevar a Rusia el anticipo de U$S 4.000 para el piloto que iba a desviar el avión a Ucrania.
Operación militar
Rusia continúa desde el 24 de febrero su operación militar especial en Ucrania alegando que las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, previamente reconocidas por Moscú como Estados soberanos, necesitan ayuda frente al genocidio por parte de Kiev.
A finales de marzo pasado, el Ministerio de Defensa ruso dio por cumplido el objetivo de la primera fase de la operación, que era mermar la capacidad bélica de Ucrania, y dijo que en adelante se enfocaría en la lucha por el Donbás.
(Vía Sputnik)