La crisis diplomática entre la India y Pakistán se agravó tras un ataque terrorista que dejó 26 muertos, en su mayoría turistas, en la región india de Jammu y Cachemira el pasado 22 de abril.
El atentado fue reivindicado por un grupo denominado Frente de Resistencia, vinculado a Lashkar-e-Toiba.
India suspende acuerdos
Tras el mortal ataque, la India suspendió con efecto inmediato el Tratado de las Aguas del Indo de 1960; cerró el paso fronterizo de Attari, en Punyab; canceló los visados a los ciudadanos paquistaníes; ordenó la expulsión de los asesores militares, navales y aéreos de la Alta Comisión de Pakistán en Nueva Delhi y retiró a sus homólogos desde la legación india en Islamabad; y dispuso reducir las plantillas de las respectivas embajadas de 55 a 30 personas para el 1 de mayo de 2025.
Pakistán, por su parte, suspendió todos los acuerdos bilaterales y el comercio con la India, cerró su espacio aéreo a las aerolíneas indias y advirtió que considerara como un "acto de guerra" cualquier intento de desviar o bloquear los caudales de los ríos.
El canciller pakistaní, Ishaq Dar, calificó de "inapropiadas y poco serias" las medidas del país vecino que no ha proporcionado evidencias de la presunta implicación de Pakistán en el ataque terrorista.
(Sputnik)