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Se hunde Manuel Adorni: se complica la situación del jefe de gabinete argentino por su viaje a Punta del Este

Manuel Adorni atravieza su momento más complejo por la investigación sobre su vuelo en jet privado a Punta del Este.

El jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni, que voló en un jet privado en el último carnaval para pasar unas breves vacaciones en Punta del Este, se hunde cada día más. Las medidas de la Justicia avanzan por la investigación del viaje VIP a Punta del Este y la sospechada evolución patrimonial que tuvo en los últimos tiempos el jerarca argentino.

La situación se le complica también por los reproches que brotan desde el mundo libertario ante la falta de respuestas concretas. Javier Milei, por ahora, lo sostiene en su cargo, a pesar de las acusaciones que el vocero suma a diario: la última, una escapada a las paradisíacas playas de Aruba para recibir el 2025.

Pero lo más complicado por ahora en la justicia es el viaje a Uruguay, por “invitación” de su amigo Marcelo Grandio, contratista del Estado en la televisión pública.

Viaje a Punta del Este

El funcionario nacional partió en la aeronave desde el aeropuerto de San Fernando el 12 de febrero pasado. Tuvo un trato preferencial de parte de las autoridades y de las fuerzas de seguridad y Migraciones. Costumbres típicas de la “casta política” que el propio protagonista de esta historia solía criticar exponiendo las diferencias entre la política tradicional y la dirigencia de La Libertad Avanza (LLA).

De acuerdo al testimonio de Vanesa Tossi, una de las principales testigos de la causa Adorni, secretaria de la empresa que le vendió los pasajes bajo sospecha a Grandio, ella misma acompañó al grupo bajo investigación penal a tomar el jet de ida y los espero a su vuelta.

La testigo, que declaró bajo juramento de decir la verdad, detalló que el 12 de febrero, cuando el jefe de Gabinete tomó el primer jet hacia sus vacaciones en el balneario uruguayo, un agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que se identificó ante ella como “jefe” de la fuerza, estaba esperando a la “comitiva” en San Fernando. Ese “jefe” de la PSA le explicó a Tossi que había llegado allí desde el puesto que ocupa en el aeropuerto internacional de Ezeiza solo para ocuparse de viaje de los Adorni.

“Él me buscó, y le expliqué que el protocolo era el habitual a los viajes en San Fernando”, declaró la testigo, tal como se pudo reconstruir gracias a fuentes del caso. Eso significa que cualquier viajero, aunque vuele en jet privado, debe pasar por los rayos de seguridad para detectar si porta algún elemento prohibido por las leyes de aeronavegación comercial, lo mismo que su equipaje, que se inspecciona mediante un escáner. Después de que los pasajeros realizaran los trámites de forma personal ante la oficina de Migraciones, entonces sí podía ir caminando hasta su jet alquilado

Eso no pasó. Siempre de acuerdo al relato de al testigo Tossi, tras describirle al “jefe” de la PSA el protocolo normal a cualquier otro vuelo, el agente llamó por teléfono a otro miembro de la PSA para pedirle instrucciones, y éste le habría respondido que no debían cumplimentar los trámites habituales que efectúan los ciudadanos en los aeropuertos nacionales. La testigo detalló cómo la familia de Adorni no fue inspeccionada de forma personal por la máquina de rayos, aunque sí su equipaje. Los trámites personales en Migraciones fueron, además, extraordinarios. Quien llevó los documentos de todos fue un miembro de la PSA que llenó los papeles por los pasajeros, que en ese momento ya estaban camino al avión, rumbo a sus vacaciones.

Los beneficios de Manuel Adorni

La vuelta en el jet desde Punta del Este, cuatro días después, tuvo un tratamiento aun más especial para el jefe de Gabinete de ministros y sus acompañantes.

Siempre de acuerdo a los incorporado al expediente por dichos de Tossi, el jet que volvió al país el 17 de febrero fue destinado de forma sorpresiva a ser estacionado en un hangar especial para esa situación. Allí nadie podía ver a sus pasajeros.

El mismo “jefe” de la PSA que se ocupó de cuidar a los Adorni en la partida estaba también controlando en persona su vuelta a la Argentina. Cuando el jet privado fue “parqueado” en el hangar, una camioneta con vidrios polarizados se acercó hasta la nave para transportar hacia su destino al jefe de Gabinete. Fueron otros los que bajaron el equipaje que trajeron todos desde Punta del Este. Las valijas sí pasaron por los rayos de control. Los Adorni lograron evitar esa inspección, que suele llevar algunos minutos, aunque podría demorarse si hay otros pasajeros haciendo fila a la espera de cumplir con sus obligaciones de ciudadanos.

Como en el viaje de ida, los Adorni tampoco hicieron de forma personal los trámites en Migraciones. Fueron agentes de seguridad u empleados de una empresa privada quienes los realizaron en su lugar.

La testigo declaró otra anécdota que indica que el viaje de Adorni, primero junto a Grandio, después de vuelta a la Argentina ya sin él, debía ser confidencial, o mantenerse sin registros audiovisuales de lo que había pasado, de acuerdo a lo dicho por autoridades estatales de la PSA: “Tanto en la ida como en la vuelta personal de seguridad me pidió que no tomemos fotografías”.

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