Según estableció la sentencia, en el Estadio Chile “los prisioneros de cierta connotación pública fueron identificados por el personal militar y separados del resto, y, durante los respectivos períodos de su detención, tanto Víctor Jara Martínez como Littré Abraham Quiroga Carvajal, fueron reconocidos por los efectivos militares” y luego “apartados del grueso de los prisioneros y asignándoseles custodia especial, sufriendo en todo su cautiverio, constantes y violentos episodios de agresión física y verbal”.
Jara, quien era militante del Partido Comunista de Chile, fue asesinado de 44 balazos tras ser detenido en la Universidad Técnica del Estado, donde ejercía como profesor, cinco días después del golpe.
Por su parte Littre Quiroga, también militante del Partido Comunista, fue hallado sin vida con signos de torturas al igual que Jara en un terreno cerca de una vía férrea.
Durante la dictadura de Pinochet más de 28.000 personas fueron torturadas, 3.227 fueron asesinadas y unas 200.000 fueron obligadas al exilio, según cifras oficiales.