En rigor la calma, aceptada por el fin del mes sagrado musulmán de Ramadán fue tensa y marcada por frecuentes violaciones.
En tanto, un portavoz de las RSF acusó al Ejército, leal a al Burhan, de bombardear la zona residencial de Kalakla y destruir viviendas, mientras los militares aseguran que los milicianos utilizan a la población como escudos humanos.
La evidencia más tangible de la desconfianza general en una salida rápida al conflicto radica en la evacuación masiva de funcionarios de las embajadas, extranjeros e incluso de sudaneses fugitivos de la violencia extendida a otras zonas del país.
Mil europeos ya fueron repatriados de Sudán
El jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, confirmó la repatriación de mil europeos desde Sudán, incluidas 21 personas de su delegación en el país.
Respecto a la presencia diplomática europea, el funcionario señaló que el embajador comunitario, Aidan O’Hara, cuya residencia fue asaltada la semana pasada por un grupo de hombres armados, sigue en el país, aunque ha salido de Jartum.
Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Egipto, Bélgica, Canadá y Países Bajos anunciaron el comienzo de sus respectivos procesos de evacuación, a veces individuales, a veces concertados.
Una serie de enfrentamientos armados entre el Ejército y el grupo paramilitar RSF, estalló a mediados de este mes en la capital de Sudán, y en otras ciudades cercanas. El conflicto entre ambas partes se intensificó a raíz de una serie de desencuentros relativos a cuestiones de seguridad y de la reforma militar. Las tensiones entre las partes obligaron a retrasar la firma de un acuerdo con los partidos políticos para reactivar la transición democrática del país, medida que cuenta con el apoyo de la comunidad internacional.
El desacuerdo surgió en torno a cómo el grupo paramilitar debería integrarse en las Fuerzas Armadas y qué autoridad tendría que supervisar dicho proceso. Esta es una condición clave del acuerdo de transición en Sudán, aún no suscrito.